En el artículo anterior, hablé acerca de tomar el tiempo que sea necesario para la Investigación acerca del tema sobre el cual vamos a hablar, y la importancia que esto tiene para una mejor preparación en lo que se refiere a la predicación del evangelio.

Luego te mencioné acerca de organizar nuestras ideas, debido a que, a lo mejor tenemos muchas ideas en nuestra mente, pero si no las sabemos organizar en la preparación del mensaje, de nada nos van a servir a la hora de predicar. Entonces, habiendo dicho lo anterior, en este artículo quiero tocar dos puntos que complementan lo dicho en el artículo anterior, los cuales, te sugiero que los tomes muy en cuenta. Ellos son:

  • Aparta Tiempo Para Escribir Lo Que Vas A Predicar, o por lo menos haz tu bosquejo.  Siempre necesitamos de un mapa que nos guie por el camino. No podemos emprender un viaje si no sabemos hacia dónde queremos llegar, y los medios que usaremos para llegar a ese destino. En cuanto a la predicación, tenemos que tener muy claro el mensaje que queremos dar a nuestros oyentes, como también el medio o los medios que nos llevaran allí. Cuando digo escribir, no quiero decir que vas a llenar 15 páginas y que te las vas a pasar leyendo a la hora de la predicación, no, no se trata de eso, eso lo único que hace es demostrar una falta de dominio y de conocimiento de lo que estás hablando,,, Se trata de tener una guía, como el tema sobre el cual vas a predicar,  los puntos más importantes de tu predicación, los ejemplos que vas a usar, y la conclusión que es allí, donde cerraras con broche de oro tu mensaje.
  • Toma Un Tiempo Para La Meditación.  Luego que ya tienes todo el trabajo más grande realizado, ahora viene el de tomar un tiempo para la meditación. Cuando lo estés haciendo, ponte en el lugar de tu oyente, visualízate ya exponiendo tu mensaje, siéntelo, disfrútalo. Haz como si ese fuera el último mensaje que vas a dar en tu vida. Visualiza a tus oyentes como almas hambrientas de la Palabra de Dios.

En tu meditación, reconoce que se te ha entregado una tarea prodigiosa, el ser Un Portavoz del Mensaje más grande de todos los tiempos: El Mensaje del Evangelio. Medita en el Señor y su Palabra. ¡Oh Dios! Que podamos decir como el Salmista:

¡Oh, cuánto amo yo tu ley! Todo el día es ella mi meditación. (Salmos 119:97)

Después de haber realizado estos sencillos pero importantísimos pasos, solo te queda, dejarte en las manos de Dios para que El te use como un instrumento para tocar las vidas con la predicación.

Para dedicar este tiempo, obviamente tienes que hacer un pequeño esfuerzo, no permitas que nada ni nadie te distraiga. Y Nunca lo dejes para último minuto!

Espero que estos consejos te sean de gran ayuda como lo son para mí, y que sobre todas las cosas al hacerlo, sepas que, tu eres Un Varón Aprobado, que traza bien la Palabra de Verdad!
Que Dios te continúe bendiciendo.

Te sugiero que compartas este artículo con otro hermano. Además agradezco tus comentarios, yo personalmente los estaré leyendo. Bendiciones.

Eliseo Díaz.

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