Aprender a escribir el mensaje para luego Predicarlo, es algo así como aprender a nadar. Tú puedes leer todas las instrucciones y te comprometes con todas las técnicas, pero solamente vas a Aprender a Predicar hasta que lo lleves a la práctica.

Debido a esto muchos predicadores nunca aprenden a desarrollar sermones de una manera rápida y eficiente. Esto es problemático cuando se es un pastor que tiene que predicar dos o tres veces a la semana.

1. El primer paso en la forma de escribir un sermón es “Determinar el propósito del Mensaje”. ¿Por qué estás predicando en esta ocasión? ¿Qué es lo que la gente va a hacer como resultado de escuchar tu Mensaje?. Una vez que tengas este propósito en mente habrás definido los límites de tu predicación.

2. El siguiente paso es apoyar a tu propósito con “El Pasaje de las Escrituras”. Esto es a veces un paso difícil si tú no estás familiarizado con la Biblia. Como predicador, debes tener un regular e intenso programa de lectura de la Biblia y el estudio con el fin de llenar tu mente con la Palabra de Dios. Esto no sólo te traerá más cerca a Dios, sino que también fertilizará tu cerebro con los conceptos bíblicos, ideas y contenidos.

Al tener el texto bíblico, eso te llevará al tema de tu sermón. Recuerda que el tema no es el propósito y el propósito no es definitivamente el tema. En este punto, el tema no debe ser muy bien definido. Puede ser solamente una idea.

3. Escribe los Puntos Principales del Mensaje. Luego que ya tienes definido el Propósito, el Texto bíblico  y la “idea del tema”, una  lluvia de ideas comienzan a surgir para tus puntos principales. Anota todas las ideas que tengas en tu cuaderno de notas, incluso las ideas tontas. Cuando sientes como si el cerebro ha quedado vacío, toma un diccionario bíblico y comienza a buscar algunas palabras clave relacionadas con el texto en cuestión. Una vez más, anota todo lo que te viene a la mente.

De los puntos principales en tu cuaderno de notas, selecciona tres que se ajustan mejor a tu propósito y tu tema. Verifica para asegurarte de que estos puntos son compatibles con el texto bíblico. Esto no es fácil al principio, pero con la práctica será más natural. Recuerda que escribir un mensaje es como nadar. La práctica va a mejorar tu rendimiento.

Después de tener estos tres puntos principales, selecciona uno de ellos para trabajar. Algunas declaraciones de tus notas te van a servir como apoyo para esos puntos principales. Selecciona dos o tres para tu uso. Repite el procedimiento con cada punto.

Asegúrate de revisar constantemente tu trabajo, y desecha todo lo que no se ajusta a tu propósito. Recuerda que tu objetivo será dar el poder a tu mensaje para no diluirlo con las cosas que no te llevan hacia delante con el propósito del mensaje.

4. Ahora escribe tu “Llamado a la Acción”. Ya que tienes un propósito, ahora te debes preguntar cómo tus oyentes pueden lograrlo. Un llamado al pueblo a tomar acción, para hacer lo que tenías en mente a la hora de escribir el mensaje. No seas tímido al hacer esto.

Es sólo después de completar estos pasos que vas a regresar y escribir tu Introducción. No se puede escribir una introducción hasta que haya algo para introducir. Así que la introducción se escribe al final.

Después de la introducción puedes escribir un título si así lo deseas.

No es fácil aprender a predicar un mensaje, pero sí con la ayuda de Dios y a través de la práctica. Ahora que ya lo tienes todo listo, recuerda que todo lo que has logrado hasta ahora, tendrá el efecto en la vida de tus oyentes cuando permites que Dios use tu vida como instrumento en sus manos. El resultado será grandioso, porque el tiempo que tomaste para prepararte los hiciste siempre poniendo tu mente y tu corazón en las manos de Dios.

Déjame tus comentarios y los estaré leyendo personalmente. Además te pido que compartas con otros este artículo. Bendiciones para tu vida!

Eliseo Diaz.

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