La Predicación difiere de la cualquier oratoria pública. Predicar es comunicar la verdad divina dada por medio del poder del Espíritu Santo. Como predicador debes haber experimentado, creer y sentir lo que predicas.  Sin embargo, la predicación involucra más que convicción personal. Es obediencia a la comisión divina de proclamar el mensaje revelado. El predicador es la principal fuente de comunicación entre Dios y el ser humano.

“Pues si anuncio el evangelio, no tengo porqué gloriarme; porque me es impuesta necesidad;  y ¡ay de mí si no anunciare el evangelio!”  -1. Corintios 9:16

Cada vez que leo y estudio este pasaje, no deja de impactarme la manera en que el Apóstol Pablo nos dice que la Predicación del Evangelio no es para él materia de gloria personal, pues le constriñe el llamamiento de Dios, le constriñe su conciencia ligada al cumplimiento de su deber  y, sobre todo ello, le constriñe el fuego que lleva en su corazón a favor de la Salvación de los hombres y de la gloria del Señor Jesucristo.   Mi amigo,

  • Predicar es comunicar oralmente la verdad divina a la humanidad con el propósito de persuadirla al arrepentimiento.
  • La Predicación es el principal medio para la difusión del evangelio. Y por lo tanto es una necesidad. ¡Ay de mí si no anunciare el evangelio!
  • La Predicación es la responsabilidad primordial de la iglesia. Está intrínsecamente vinculada a la Gran Comisión. –Mateo 28:19

Basta con mirar el ministerio de Cristo para ser enseñados e instruidos acerca de Como Predicar. Cristo Jesús es nuestro máximo ejemplo. ¿Quién de nosotros no podrá admirar la sencillez y majestuosidad de su estilo, la belleza de sus parábolas, la ternura y la severidad alternadas de su comunicación?

Los apóstoles tomaron nota de esto e imitaron a Jesús. Ellos acostumbraban a ir de un lugar a otro proclamando los hechos y las palabras de Jesús.   Aunque todos los cristianos debemos ser testigos, sin embargo, el ministerio de la predicación lo debemos emprender en base a una convicción profunda e inescapable de que ese es el llamado departe de Dios.

¿Que podemos hacer nosotros al respecto?    Bueno,

1. Llénate de Cristo cada día, y asegúrate de que cada vez que Prediques la Palabra, el fluir de Su Espíritu sea en tu vida.

2. Estudia su palabra cada día, sumérgete en ella. No solo tu vida será edificada, sino que podrás edificar a todos los que te oyeren.

3. Predica la Palabra con un corazón apasionado por Cristo y por la salvación de las almas perdidas.

Hay algo que te sigue deteniendo?  No, no lo pospongas. Dios te ha llamado para que te unas a este gran ejercito de Predicadores del Evangelio que hemos de revolucionar en este nuevo milenio con el Mensaje de Jesucristo!. Yo Así Lo Creo.

Como Predicadores del evangelio necesitamos poder decir junto al Apóstol Pablo: “¡Ay de mí si no anunciare el evangelio!”

Que Dios te siga usando en tu ministerio y que cada dia haya ese ardiente deseo de proclamar el mensaje de Jesucristo. Además te sugiero que leas: “Cómo Debo Prepararme Para Predicar” te será de gran ayuda.

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Gracias

Eliseo Diaz.

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